¿Dónde está Ángel Téllez? ¿Qué ha sido del matador de toros toledano que hace apenas unos años conquistaba la Copa Chenel y abría la Puerta Grande de Las Ventas? Lo cierto es que el espada toledano no se viste de luces desde el 17 de julio de 2024, cuando trenzó el paseíllo junto al rejoneador Sebastián Fernández y el espada Sergio Rodríguez en la plaza de toros abulense de Las Navas del Marqués. Aquella tarde supuso el final de una temporada en la que únicamente sumó tres festejos, entre ellos una comparecencia en la Feria de San Isidro y otra en Toledo, donde salió a hombros tras cortar tres orejas.
La ausencia de Téllez de los ruedos se prolongó durante toda la pasada campaña y también durante la presente, alimentando las incógnitas sobre su futuro profesional. Sin embargo, el toledano no ha permanecido inactivo durante este tiempo. Lejos de las plazas, ha aprovechado todo este tiempo meses para completar sus estudios, una noticia que él mismo compartió recientemente a través de sus redes sociales con un mensaje tan breve como revelador: «Mejor lento que solo. Graduado en Fisioterapia. Agradecido e ilusionado».
Al contrario de lo que ocurría con muchos toreros décadas atrás, cada vez son más los toreros que deciden formarse académicamente. Nombres como Pablo Aguado, graduado en Administración y Dirección de Empresas; Juan Ortega, en Ingeniería Agrónoma; o Javier Jiménez, en Derecho, son algunos ejemplos de una tendencia cada vez más habitual entre los jóvenes espadas, conscientes de la incertidumbre que rodea la profesión.
Téllez también ha seguido ese camino. El matador toledano ha vivido en pocos años los momentos más dulces y más amargos del toreo. Del éxito que supuso conquistar la Copa Chenel y abrir la Puerta Grande de Las Ventas pasó a encadenar una serie de percances que frenaron su progresión. Especialmente grave fue la voltereta sufrida en junio de 2022 ante un toro de La Palmosilla en Torrejón de Ardoz, que le provocó una lesión en el hombro izquierdo de la que volvió a resentirse tras los percances sufridos posteriormente en Madrid y, meses después, en Orgaz. Texto de Pablo Lopez de Cultoro.
