Madridejos, Camuñas, Urda, Quintanar, Los Yébenes y Mora estrenan responsables parroquiales tras los nombramientos del Arzobispado de Toledo


La Archidiócesis de Toledo ha dado a conocer los nombramientos sacerdotales para el nuevo curso pastoral, unos cambios que afectan a varias parroquias de la comarca manchega y de los Montes de Toledo. Entre los municipios con novedades se encuentran Madridejos, Camuñas, Urda, Quintanar de la Orden, Los Yébenes y Mora, mientras que en Consuegra, Turleque, Tembleque y Villafranca de los Caballeros no se han anunciado cambios.
Uno de los nombramientos más destacados es el de Juan Jesús García Domínguez, que asumirá durante los próximos seis años la parroquia de El Divino Salvador de Madridejos, dejando su anterior destino en la parroquia de Santa Teresa de Calcuta de Talavera de la Reina.
En Camuñas, el nuevo párroco de Nuestra Señora de la Asunción será José Antonio Fuentes Ucendo, hasta ahora vicario parroquial de San Juan Bautista de Urda. Este relevo coincide con la salida del hasta ahora párroco, Juan José Espinosa Jiménez, que ha obtenido licencia para incorporarse a la diócesis de Ciudad Real.
Precisamente en Urda, la parroquia de San Juan Bautista contará con un nuevo vicario parroquial, Francisco Javier Díaz-Maroto Zaballos, quien sustituye a José Antonio Fuentes Ucendo tras su traslado a Camuñas.
También hay novedades en Quintanar de la Orden, donde Cristian Rigoberto Aguilar Montano ha sido nombrado vicario parroquial de la parroquia de Santiago de la Espada. Al mismo tiempo, David Miguel Gómez deja este destino tras recibir licencia para incorporarse al Arzobispado Castrense.
En Los Yébenes, Francisco Javier Martín-Delgado Sánchez ha sido designado adscrito de la parroquia de Santa María la Real, mientras que Juan Guerrero Díaz-Pintado deja el puesto de vicario parroquial al haber sido nombrado párroco de La Puebla de Alcocer.
Por su parte, Mora incorpora como nuevo vicario parroquial de Nuestra Señora de Altagracia a Ángel Puebla Godínez de Paz, en sustitución de Miguel Ángel Catalán Arévalo, que pasa a ser párroco de Ugena.
Los nombramientos, hechos públicos por el Arzobispado de Toledo, tendrán una vigencia general de seis años y forman parte de la reorganización pastoral que la diócesis realiza cada verano para atender las necesidades de las distintas parroquias del territorio.