En el informe, al
que también ha contribuido la ONC y que fue presentado por FACE y el
Presidente del Intergrupo, Karl-Heinz Florenz, se ha resaltado el gran
trabajo que de manera filantrópica realizan los cazadores en el campo
europeo en general y la red Natura 2000 en particular, para conservar la
biodiversidad, las especies silvestres y evitar incendios. Un trabajo
con un valor económico incalculable que no se tiene en cuenta en ningún
estudio.
Así, según los datos de la FACE, un cazador europeo dedica de media al
año 2.400 euros de forma directa, miles de horas al trabajo voluntario
con un valor incalculable, más las cantidades que indirectamente gasta
en la práctica. Lo primero tiene una incidencia directa muy positiva
sobre la conservación de los ecosistemas y, todo ello, en el desarrollo
rural en general.
Al final de la reunión, los asistentes
solicitaron a los miembros del Parlamento Europeo presentes que sean las
propias instituciones europeas quienes elaboren el próximo estudio
sobre el impacto económico de la caza.