Ha llegado. Este 30 de octubre llegó, y
esperamos que para quedarse, la victoria deseada por todos en Almagro.
Además de deseada, necesaria, muy necesaria, porque su valor no es
únicamente de tres puntos. Este domingo el respiro ha sido hondo y
profundo.
La victoria fue merecida. No es que el
Almagro le diera un repaso al filial toledano, pero propuso mejores
cosas y demostró haber subido uno o dos escalones más en su progresión
particular. Especialmente en tranquilidad a la hora de jugarla. Hoy, a
pesar del calorcito extraño de este puente de los Santos, el balón
quemaba menos. Lo trataron mucho mejor los rojillos, apostando de nuevo
por la que puede reafirmarse como la seña de identidad del equipo,
jugarla desde atrás siempre que se pueda. Lo de rifarla o buscar el
juego en largo, queda para el recurso o la excepción.
Una docena de minutos habían pasado
cuando Ureña ganó la espalda a la defensa e intentó picarla ante el meta
visitante, adivinando este su intención. La siguiente fue para los
toledanos, que cuando recuperaban la pelota fuera donde fuera, metían la
directa a puerta. Así fue como Crespo se internó, pecando de generoso
cuando pudo haber definido ante Astillero. Su intento de regalo al
compañero fue mandado a la esquina por Juampe.
Había sido fogoso el choque en esos
primeros 20 minutos, pero la fogosidad fue apagándose para dejar un
partido mucho más soso. El Almagro proponía, y el Toledo, cuando podía,
descomponía. Mucho balón suelto de cabeza en cabeza, pero profundidad y
llegadas, escasas y poco peligrosas. Hasta que Martín, que avisó en el
41 con un remate de tacón, inauguró el marcador un minuto después. José
Vicente había protagonizado la jugada que permitió un rechace en el área
propicio para que Martín la pegara al palo largo. Bonito gol que sentó
de maravilla en el Trujillo.
Siguieron los mismos en la segunda, y
siguieron también las mismas intenciones. El Toledo parecía que iba un
poco más arriba aún en su presión, pero el guión del choque seguía
escribiéndolo un Almagro mucho más cómodo saliendo desde atrás. Aún así,
algún que otro error de esos raros y peligrosos hubo, pero muchos menos
que en jornadas anteriores.
De la Hoz vio una amarilla que los
toledanos querían cambiar de color por cortar una contra muy peligrosa. Y
el propio De la Hoz puso un balón al área en el 58 que terminó en las
botas de Sevilla, cuyo disparo detuvo el portero abajo. La mejor para el
Toledo llegaría en una falta que Hakim remató con autoridad,
permitiendo ver la parada de la tarde en los guantes de Astillero. Y
poco después, el segundo, tras un centro de Santana que Gonchi, sin
intención, mandó para dentro en propia puerta. Para entonces ya estaba
sobre el césped el recién llegado Boro. Empezó a entrenar el jueves, y
este domingo ha disfrutado de sus primeros minutos y de sus primeras
oportunidades de mojar. La mejor, al pegarla a la media vuelta en el 79
sin problemas para el meta rival. Alguna más tuvo, pero no pudo
estrenarse en el estreno. Así pues, victoria alegre y merecida de un
Almagro que quiere y puede ir a más. El domingo próximo, bonito reto
frente al Guadalajara de Alberto Parras.
Álvaro Ramos
