En estos días previos a nuestra fiesta un niño con once años preparaba con mucha ilusión y a la vez mucho nerviosismo su traje de jotero para bailar por primera vez en su pueblo, en una Fiesta del Olivo. Botas castellanas de una tienda de calzado antiguo de Madridejos, chaqueta de pana confeccionada por Manola "La Chumena", pantalón y chaleco de pana negra confeccionado por Rosa y la ilusión de un chiquillo disfrutando de lo que a lo largo del tiempo sería una de sus pasiones.
Treinta años de alegrias, momentos dulces y alguna tristeza que otra. Personas que siempre tendrán un hueco en mi corazón...... Tomasa, Olvido, Don Luis y que me enseñaron a valorar esa esencia de nuestras raices.
Despues de treinta años el oir el acorde de una jota, rondeña, fandango o seguidilla me sigue emocionando como el primer día y la FIESTA DEL OLIVO el momento en el que nací y crecí con esta mi pasión.
VIVA LA FIESTA DEL OLIVO.