Ignacio Olmos: Esta nochebuena estoy a 10 mil kilómetros de mi Tierra, prácticamente solo, en el campo, cenando pollo al ajillo y helado, en chándal, y como siempre, tieso como una regla. ¿Os parece triste verdad? Pues no, aunque es duro porque estoy lejos, para mi no es triste. ¿Por qué? Porque tengo las dos cosas más importantes en el mundo: Un sueño por el que luchar, y una familia y amigos. Nunca nos conformamos con lo que tenemos, siempre queremos más y mejores cosas. Pero amigos, si tenéis una familia que os quiere y os ama, dar gracias a Dios por ello, porque tenéis (tenemos) la mayor riqueza del mundo.
Feliz Navidad.
