Eugenio de Mora abrió la tarde ante un deslucido animal de Alcurrucén que fué noble y manso en la muleta y que nunca llegó a entregarse. El moracho estuvo por encima del animal, al que le pudo con poderosas tandas y con poderosos pases de pecho. Mató con una estocada algo caída y aún así logró cortarle una oreja a su primero, que pudieron ser dos, de haber estado más acertado con la espada.
Con el tercero y bajo el diluvio Eugenio de Mora toreó al natural a su animal. Ahora si que hubo más conexión entre ambos y Eugenio logró lucirle con derechazos importantes por el pitón más potable del animal, cortó una oreja más que ya le supondría la puerta grande.
Al quinto animal y último de su lote correspondiente le propuso una faena alejada de los terrenos habituales y le toreó bajándole la muleta por bajo. Posteriormente varias series por ambos pitones y quizás un alargue de más bajo el diluvio, donde lo mejor llegó con la mano izquierda, que le valió para cortar otra oreja tras una estocada precedida de un pinchazo. Fuente: TC Profesional.
