Ignacio Olmos, el gran triunfador en la plaza de toros de Madrid, analiza el 2019
Buenos días México, buenas tardes España. A punto de acabar el 2019, si
tuviese que escoger la foto del año sin duda sería esta. Desde los 2
años sueño con ser torero, y soñaba con torear en Madrid. Ahora me
acuerdo que un día cuando tenía 6 o 7 años le dije a mi hermano: “Tato,
el día que debute en Las Ventas la voy a armar”. Pues mira, tanto tiempo
después de aquellas inocentes palabras, he logrado hacer el paseíllo en
la plaza más importante del mundo. Lo veía lejano, casi
imposible, pero llegó. No corté orejas como me hubiera gustado, pero
Dios me regaló el poder sentir los olés roncos y rotos de Madrid, y pude
torear casi como siempre he soñado. El día más feliz de toda mi vida,
tanto, que de ese día hice también del 2019 el año más feliz y más
importante de mis 23 de existencia. Un año de agradecimiento, a Dios por
lo bueno que me ha pasado y a todas las personas que me han acompañado
en este andar que traigo desde hace tantos años. También ha sido un año
de crecimiento, como torero y más aun como persona, porque siento que
este año ya dejé atrás definitivamente al niño que era, para ser
completamente un hombre. Como siempre, nunca pido nada a los años que
entran, tan solo a Dios salud y fuerzas para seguir andando el camino,
pero especialmente en este 2020 que va a llegar, sí me quiero tomar el
atrevimiento de pedirle que al menos me guíe para poder culminar la
parte incompleta de mi sueño: Salir por la Puerta Grande de Madrid.
