He recibido con enorme gratitud la noticia de la concesión de la Cruz Distinguida de 1.ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort.
Un reconocimiento que recibo con orgullo, pero también siendo consciente de que buena parte del camino recorrido ha sido posible gracias a las personas con las que he compartido esta bonita profesión, responsabilidades y proyectos durante todos estos años.
Mi agradecimiento al Ministerio de Justicia de España por esta distinción y, especialmente, a todos los miembros de mi Junta de Gobierno; y a todos los compañeros y compañeras del Icatoledo, una institución a la que tengo el privilegio de representar como Decano.
Una distinción que guardaré con especial cariño y que supone, sin duda, uno de los reconocimientos más importantes de mi vida profesional.
